¿Qué hacer ante a una denuncia penal? Derechos del imputado en el sistema penal peruano

Fecha: 27 enero 2026 - 10:15 pm

Frente a una denuncia penal, una de las principales garantías del sistema de justicia es el reconocimiento y respeto de los derechos del imputado. Estos derechos constituyen un conjunto de garantías fundamentales que limitan el ejercicio del poder punitivo del Estado y aseguran que toda persona sometida a un proceso penal sea tratada conforme a la Constitución y los principios del debido proceso. En el ordenamiento jurídico peruano, los derechos del imputado no nacen con la sentencia ni con la acusación fiscal, sino desde el primer acto de investigación, incluso antes de la formalización de la investigación preparatoria.
Los derechos del imputado se encuentran reconocidos, en primer término, en la Constitución Política del Perú. El artículo 2 establece los derechos fundamentales de la persona, mientras que el artículo 139 inciso 3 consagra el principio del debido proceso y la tutela jurisdiccional efectiva, aplicables a toda clase de procedimientos, incluidos los de naturaleza penal. Estas disposiciones constitucionales constituyen el marco general que rige toda actuación policial, fiscal y judicial. De manera complementaria, el Código Procesal Penal (CPP) desarrolla y concreta estas garantías en su Título Preliminar y, de forma específica, en el artículo 71, que regula los derechos del imputado durante la investigaciòn y proceso penal.
Uno de los ejes centrales del proceso penal es la presunción de inocencia. Conforme al artículo 2, numeral 24, inciso e) y el II del Título Preliminar del CPP, toda persona es considerada inocente mientras no exista una sentencia condenatoria firme emitida por autoridad judicial competente. En ese sentido, la presentación de una denuncia o el inicio de una investigación fiscal no convierten al imputado en culpable, ni autorizan la imposición de sanciones anticipadas, restricciones arbitrarias de derechos o tratos que afecten su dignidad personal. La investigación penal tiene como finalidad esclarecer los hechos, no adelantar juicios de responsabilidad.
El imputado tiene derecho a ser informado de manera clara, precisa y detallada sobre los hechos que se le atribuyen, la calificación jurídica provisional y las razones que motivan la investigación. Este derecho se encuentra expresamente reconocido en el artículo 71, inciso a) del CPP y resulta indispensable para el ejercicio efectivo del derecho de defensa. La imputación debe ser comprensible y suficiente, de modo que el imputado pueda conocer el alcance de la investigación y preparar adecuadamente su estrategia defensiva.
Asimismo, el imputado tiene derecho a guardar silencio y a no declarar contra sí mismo (autoincriminaciòn). Este derecho implica que ninguna persona está obligada a colaborar en su propia incriminación ni a confesarse culpable. El ejercicio del derecho al silencio no puede ser interpretado en perjuicio del imputado ni considerado como un indicio de responsabilidad penal. El CPP garantiza que toda declaración sea prestada de forma libre y voluntaria, prohibiendo expresamente cualquier forma de coacción, intimidación, amenaza o presión indebida por parte de la autoridad.
Desde el inicio de las diligencias preliminares, el imputado tiene derecho a contar con la asistencia de un abogado defensor de su elección, conforme al articulo IX del Título Preliminar del CPP. En caso de no designar uno, el Estado debe proporcionarle un defensor público o de ofiio. Este derecho forma parte esencial del debido proceso y comprende la intervención del abogado en todas las etapas del proceso penal, incluyendo declaraciones ante la Policía o la Fiscalía, diligencias de investigación y audiencias judiciales. La defensa técnica no es una formalidad, sino una garantía indispensable para equilibrar la posición del imputado frente al poder persecutorio del Estado.
El Código Procesal Penal reconoce, además, el derecho del imputado a participar activamente en el desarrollo de la investigación penal. Ello incluye la posibilidad de solicitar la realización de actos de investigación, intervenir en diligencias relevantes y formular observaciones o pedidos al Ministerio Público. Este derecho se sustenta en el principio de contradicción y permite que la investigación no se desarrolle de manera unilateral, sino con participación efectiva de la defensa.
De igual manera, el imputado tiene derecho a ofrecer medios de prueba de descargo. Puede presentar documentos, proponer testigos, solicitar pericias u otros elementos probatorios que resulten pertinentes para el esclarecimiento de los hechos investigados. Este derecho resulta esencial para garantizar que el proceso penal se fundamente en una valoración integral de la prueba y no únicamente en los elementos de convicción presentados por la Fiscalía.
Otro derecho fundamental del imputado es el derecho a ser investigado y juzgado dentro de un plazo razonable. Este derecho se encuentra reconocido en el artículo I del Título Preliminar del Código Procesal Penal, que establece que toda persona tiene derecho a que el proceso penal se desarrolle sin dilaciones indebidas. Asimismo, el artículo 334 del Código Procesal Penal regula los plazos de la investigación preliminar y de la investigación preparatoria, y reconoce la posibilidad de que el imputado solicite el control judicial del plazo cuando considere que la investigación se prolonga de manera injustificada.
El respeto al plazo razonable constituye una garantía frente a investigaciones prolongadas que afectan la seguridad jurídica y la estabilidad personal del imputado.
El imputado también tiene derecho a impugnar las decisiones fiscales y judiciales que considere contrarias a Ley o vulneradoras de sus derechos. El Código Procesal Penal reconoce diversos mecanismos de impugnación que permiten someter dichas decisiones a control por una autoridad superior, garantizando así el principio de legalidad y el control del ejercicio del poder jurisdiccional.
Frente a una denuncia penal, resulta fundamental que el imputado conozca y ejerza de manera efectiva los derechos que le reconoce el ordenamiento jurídico. No declarar sin asesoría legal, solicitar información clara sobre la imputación y contar con una defensa técnica desde el inicio son medidas esenciales para afrontar adecuadamente un proceso penal dentro del marco de la legalidad.
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